¿Unas zapatillas, pueden durar tres siglos?
Octubre 28th, 2008 por Administrador
El Departamento de Historia de la Universidad de los Andes, está publicando, en conjunto con “El Mercurio” y otras empresas, unos interesantes fascículos, muy bien ilustrados, con el título: “Chile en 4 momentos”.
El n° 2 de estas publicaciones, aparecido el pasado 1° de octubre, está dedicado a la educación y al vestuario en 1710.
Al ojearlo, me llamó la atención ver la fotografía de un par de zapatos de niño y de niña. La leyenda de la foto decía ser zapatos del siglo XVIII, hechos de “seda y bordados con cordones”.
Junto con admirar la proporción y elegancia de esos zapatos, más parecidos a los de la Cenicienta que a meros instrumentos de calzado, me pregunté: ¿las zapatillas que hoy usamos, ricos y pobres; niños y viejos; hombres y mujeres, durarán tres siglos? Y si por ventura llegasen a durar, ¿alguien las expondría en un museo decorativo?
Me respondí que ellas no durarán y no serán expuestas, porque no están hechas para durar ni para ser bonitas. Ellas están hechas para ser cómodas y prácticas. Y cuando lo cómodo deja de serlo, termina su larga o corta existencia en el tacho de basura.
Seguí ojeando la revista y me encontré con una página muy bien diseñada, con el título: “El lenguaje del vestido”.
Confieso que la frase me llamó la atención. Si el vestido tiene un “lenguaje” quiere decir que habla, y si habla ¿qué es lo que dice? Leí con curiosidad el comentario de la revista sobre el tema: “Artículos del (vestuario) y accesorios indican el rango social de las personas que los lucen”.
El comentario me pareció pobre, pues limita el “lenguaje” a un mero asunto de “rango social”, y si bien éste siempre ha sido importante, no es el principal “lenguaje” de una sociedad.
¿Cuál es entonces el “lenguaje” de estos vestidos que la revista reproduce?
Al querer responderme a esta pregunta, me recordé de un pensamiento del Papa Pío XII, que leí hace algunos días atrás. “La sociedad habla, por así decir, por el traje que ella lleva; por la vestimenta ella revela sus aspiraciones secretas y ella se sirve de los trajes, al menos en parte, para edificar o destruir su porvenir”.
Me pareció entonces que el primer “lenguaje” de la vestimenta del siglo XVIII en Chile, era la dignidad del cuerpo humano. Una dignidad intrínseca a hijos de Dios y de la cual participan desde las más bajas condiciones sociales hasta las más altas.
En segundo lugar, a pesar de tener todos la misma dignidad, la vestimenta indicaba al mismo tiempo, que no todos somos iguales. Que existen diferentes ropas de acuerdo a la función en la cual Dios colocó a cada uno en la sociedad. De ahí una variedad que enriquecía el conjunto.
Resumiendo, la vestimenta decía: Dignidad para todos, diversidad para cada uno. Propiamente el concepto de belleza: la variedad en la unidad.
Pero, y para terminar, si la vestimenta del siglo XVIII tenía un “lenguaje”, ¿cuál es el lenguaje de la ropa que hoy vestimos?
Como muestra un botón.
Una de las capitales de la moda mundial es la ciudad italiana Milán. Hace pocos días atrás se hizo un desfile de las últimas líneas de moda de las tiendas más “top” del ramo. El diario “Folha de Sao Paulo”, informa que: “el efecto ‘desordenado’ y ‘arrugado’, los cinturones sueltos, las blusas son cortes abiertos, como si hubiesen sido sacadas apuradamente, exponiendo el busto – todo sugiere una actitud inmediatamente pre o post coital”
Te propongo un trabajo interesante. Analiza las tiendas y las modas y pregúntate cuál es el lenguaje. Te sorprenderás.
Ignacio Silva Galdames
Estudiante de Historia, 3°