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Iglesia de San Pedro

San Pedro de Lima

Por el corresponsal Ignacio Silva Galdames del grupo universitario “El Reaccionario”,

dscn4319.JPGEncontrándome en un viaje de misión por esta católica nación he podido conocer las iglesias que hay en el centro histórico de Lima, y me gustaría poder compartir mis impresiones con los lectores de “El Reaccionario”.

Una de las iglesias que más llama la atención es la de San Pedro de la Compañía de Jesús, la cuál posee en cada esquina de su interior una obra de arte, desarrollado por los mismos indígenas del lugar durante el siglo XVI y cuya riqueza deslumbra a todo fiel remitiéndolo Dios Creador.

Los jesuitas antaño como una forma pedagógica y cristianizadora para con los indios les preguntaban: “¿es bella esta iglesia que han construido a honra de Dios?”, la respuesta era evidente, entonces el jesuita decía: “¡imagínense cómo es el Cielo!”.

En la entrada, arriba de las puertas de acceso están las siglas IHS, que quieren decir “Iesus Hominus Salvatore”, Jesús Salvador de los hombres. Ya en su interior encontramos una nave central y a ambos lado dos naves que dan con los altares laterales. Todos estos altares están tallados como verdaderas filigranas de madera y recubiertos de pan de oro.

Las paredes de la Iglesia están cubiertas de cuadros con escenas de la vida pública de N.S. y de la Santísima Virgen y santos especialmente venerados por el pueblo limeño. La gran mayoría de ellos son de autores anónimos pues pertenecen al arte limeño y cusqueño cuya característica más notoria es el señorío y retoques delicados en las imágenes, pero que habitualmente no eran firmados, pues los artistas se limitaban a glorificar a Dios con tales obras.

dscn4320.JPGDe entre las tantas lápidas de sepultura está la de Ambrosio O´Higgins, y del P. Francisco del Castillo quién murió en olor de santidad en 1673, incluso hasta el día de hoy se sabe de favores y milagros concedidos por este sacerdote.

Todas las iglesias del centro histórico son el reflejo de la grandeza y catolicidad del antiguo virreinato. Una sociedad católica aspirante a un mismo anhelo: el orden de la sociedad que debe remitir al orden de Dios, en belleza y majestuosidad.

Admirando tales obras de arte es más fácil imaginarnos la belleza de un Dios que es el creador de quienes las concibieron. La belleza del arte religioso es una forma didáctica de enseñar a los pueblos y a ella debemos abrir nuestras almas.

¿Cómo amaremos a Dios que no vemos, si no amamos a nuestro prójimo que vemos?, preguntaba San Pablo. Igualmente podemos decir, ¿Cómo amaremos la belleza del Creador que no vemos, si no amamos los reflejos de esas bellezas que vemos?

One Response para “Iglesia de San Pedro”

  1. Encontré muy bueno el artículo sobre la Iglesia de San Pedro y la reflexión que hacen, y me gustaría agregar dos cosas. El Padre Francisco del Castillo, es hoy Siervo de Dios, y el éxito de su causa es muy anhelada por el órgano postulador oficial de la Compañía y por todo Perú; pues sería el único sacerdote nacido en Perú en ser reconocido Santo. Recomiendo leer la vida escrita por el sacerdote e historiador peruano Armando Nieto del año 1992. Parte de la carta de esclavitud que le escribió a la Santisíma Virgen María en 1650 dice:
    “Recibid, Augustísima Emperatriz, Soberana Señora y Dulce Madre mía, aquesta pequeña oferta, que os ofrezco con el afecto más tierno, y amor de mi corazón; porque no sea solo de palabra y escrito, sino de obras también, en que más se manifieste el amor, os ofrezco con esta carta todo mi corazón, por medio de la santa Obediencia, para que por su medio se cumpla, y haga de mí, en mí y por mí, lo que fuere de mayor honra, y gloria divina, y de mayor gusto, y servicio nuestro, aquí en cualquier ministerio humilde, o cocina, o en otra cualquier parte del mundo, o entrada de indios infieles, a quienes quisiera enseñar, dar a conocer, amar y reverenciar los nombres santísimos y dulcísimos de Jesús y María, y manifestar este afecto, y amor con la sangre, con el corazón, y la vida”.

    Segundo, el Papa Benedicto XVI en un encuentro con el clero en la diócesis de Bozen-Brixen en Agosto del 2007 da una opinión muy acertada sobre el rol del arte y la fe: “Todas las grandes obras de arte, todas las catedrales -las catedrales góticas y las espléndidas iglesias barrocas-, son un signo luminoso de Dios y, por ello, una manifestación, una epifanía de Dios…Acabamos de escuchar el órgano en todo su esplendor. Yo creo que la gran música que nació en la Iglesia sirve para hacer audible y perceptible la verdad de nuestra fe, desde el canto gregoriano hasta la música de las catedrales, con Palestrina y su época, Bach, Mozart, Bruckner, y otros muchos. Al escuchar todas estas obras -las Pasiones de Bach, su Misa en si bemol, y las grandes composiciones espirituales de la polifonía del siglo XVI, de la escuela vienesa, de toda la música, incluso de compositores menos famosos- inmediatamente sentimos: ¡es verdad! Donde nacen obras de este tipo, está la Verdad. Sin una intuición que descubre el verdadero centro creador del mundo, no puede nacer esa belleza.”

    Saludos.

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