Entrando a la Universidad
Marzo 25th, 2009 por Administrador
Al dar los primeros pasos en el mundo universitario se nos presentan varias interrogantes. ¿Cómo serán los compañeros, los estudios, los profesores, etc.? Te ofrecemos un pequeño guía que te podrá servir en la búsqueda de respuesta a estas interrogantes.
Guía de los diferentes “tipos humanos” universitarios.
Es probable que, al entrar en la universidad, te hayas encontrado con novedades e imprevistos. Habrás visto que ella no es como te la habían pintado. Entre los estudiantes habrás notado diversos “tipos humanos”, que no siempre dicen lo que son.
Están los que aplauden al mundo de hoy, tal como es; otros, que lo censuran, pero no por sus defectos; y otros que se animan a llamar a las cosas por sus nombres. ¿Con quiénes sumar fuerzas? A continuación te damos una breve síntesis de las diversas opciones, de los varios modos de ser con los cuales te encontrarás.
Los falsos descontentos
Abarrotan con murales y carteles los patios y llenan las murallas con slogans. Se juntan en grupos con aires de sindicato en huelga. Siguen consignas, nacidas fuera de la Universidad. Visten ropa andrajosa, parecen proletarios y les gusta así. Hablan a toda hora de “conciencia social”, pero nada hacen en ese sentido. Sólo participan de protestas y de agitación, para lo cual todo pretexto es bueno. Odian a los ricos, pero querrían ser uno de ellos, con tal que para esto no deban trabajar. Se dicen “descontentos con el sistema”, pero esto es falso. Su descontento es porque aún hay restos de orden, de moral y de jerarquía.
Los verdaderos descontentos.
Existen también los verdaderos descontentos. Es una minoría no pequeña, pero que es difícil de notar, pues a menudo no se manifiesta. Al contrario, se camuflan para pasar inadvertidos. Les disgusta la agitación, pero no lo dicen. Les gustaría pensar distinto, pero no se atreven por la presión del ambiente, ni siquiera lo explicitan: temen que, pensándolo, lo digan y, diciéndolo, sean perseguidos. Como se ve que no gustan del mundo moderno, trivial y tribal, éste los rechaza y bloquea. Son los auténticos “marginados por el sistema”. Como viven “entre dos aguas”, resistiendo a dos corrientes, los descontentos pasan por mediocres. Lo peor es que ni notan que están allí por no seguir la modernidad. Si se manifestaran con más coraje, tendrían más eco, más adeptos y más influencia.
Los mundanos
Son los que cultivan ufanamente su vanidad, su fantasía, sus placeres y diversiones; son los primeros en adherir a las ondas extravagantes, porque les gusta estar “en lo alto de la ola ”.La moda rige sus vidas. Están ansiosos por saber cuál será la próxima, para estar en la vanguardia. Carecen de autonomía y de crítica para las decisiones importantes, pues se dejan llevar por la corriente. Siempre están en ruedas grandes y en grupos ruidosos, donde se habla de temas a propósito de los cuales todo el mundo está de acuerdo. Entre ellos se impone el más extravagante y el que sintonice con la moda más procaz y ordinaria del momento.
Los hombres-termita
Por todos lados, está la numerosa categoría de los indiferentes. ¿Qué los caracteriza? Ante todo, un desinterés por lo que sucede y por tomar posición ante la crisis presente. Sólo les interesa su propia vida y las ventajas personales. Siguen las modas, y si éstas cambian, ellos también lo hacen. Si hay una protesta, su reacción depende “del que dirán” o del “qué me pasará”. Por eso imitan lo que hace la mayoría. Si predomina la izquierda y sienten que su inacción es observada, son capaces de ir a los paros, tirar piedras y sumarse al griterío. Si, por el contrario, la reacción general es de calma o apatía, al ver que otros se retiran, lo harán discretamente. Creen que así tendrán una vida agradable. No quieren peleas ni problemas.
Son los hombres-termita: espíritus pequeños que caben en uno de los mil alveolos de la vida cotidiana. Para ellos el ayer fue incoloro, inodoro e insípido, como lo es el hoy y será el mañana. Les cae mal todo lo que sea grande, venerable o magnífico. Y fingen que no ven lo despreciable, para no tener que “tomar partido”. Detestan la lucha y el riesgo más que cualquier cosa. Siempre acaban cediendo, huyendo y callándose. Están listos para entregar la Fe en que fueron bautizados y la Patria donde nacieron al bajo precio de la comodidad.
Los idealistas.
Hay también – y no son pocos – espíritus que, por tener una inteligencia mayor, una voluntad más firme, una sensibilidad más fina, o porque Dios les llama de modo especial, desean un mundo opuesto al que esta ahí. Inconformes con las tendencias que observan en torno a ellos, tienden a rechazar la profunda crisis del mundo de hoy; y, por oposición, anhelan un mundo diferente. Son los idealistas. Al salir de clases, querrían conversar sobre temas elevados; debatir la historia de los grandes hombres, de guerreros heroicos que trabaron guerras santas y memorables, sobre el significado de monumentos famosos. Les desagrada el trato vulgar, las bromas de doble sentido y las conversaciones sin trascendencia. Les gustaría que la universidad fuera distinta, que los estudiantes se respetasen a sí mismos y tratasen a los otros con respeto; que las cabezas y las conversaciones no fuesen vacías ni chabacanas. Sin embargo, muchos de ellos no notan que otros piensan de la misma forma, y se callan creyendo que en el mundo de hoy los ideales no caben, y en esto se equivocan: en el fondo, está ansioso de ideales, con tal de que sean auténticos.
Conclusión.
Para escoger con sabiduría cuál debe ser tu “tipo humano” es necesario que veas de frente este ambiente que te rodea y sepas vencer la mediocridad, el egocentrismo que caracteriza a la sociedad de hoy. No debes aplaudirla en sus vicios, sino criticarla y corregirla de sus extravíos. Y en cuanto a sus virtudes, tampoco hay que aplaudir mucho, pues está muy lejos de la perfección. Como Dios nos hizo a su imagen y semejanza, debemos tratar de parecernos a Él al máximo, procurando perfeccionar las cualidades, combatir los defectos – propios y ajenos – y acabar con la mediocridad.
Por tanto, te recomendamos: trabajar, estudiar y perfeccionarte siempre más, para no ser simples “termitas consumistas” de la banalidad y no olvidarte que el llamado a la perfección, o sea a la santidad y al heroísmo, está hecho para todos, pero para quienes somos católicos, además es una obligación.
¿Ese idealista no salió de las juventudes hitlerianas?
NO EXISTE NINGUNA GUERRA SANTA, HASTA JUAN PANLO SEGUNDO PIDIÓ PERDDÓN POR LAS INFAMES CRUZADAS.
Arturo:
Antes de hablar de un hecho como al que te refieres informate mejor, averigua mejor en que se trato dicho perdon.
“La ignorancia es agresiva”
saludos!
Me agrada ser Cristiano e incolucrarme con toda diversidad, algunos son más abiertos ala conversación , otros no tanto.
bendixcs, que estes muy bien.
Yo opino que no deberiamos frecuentar a aquellos sujetos que -gracias a las reformas pekinesas de esta seguidilla de gobiernos de clara inspiración marxista y atea que hemos tenido que sufrir por casi 30 años- han recibido becas para su educación superior. Esto porque la vulgaridad y las malas costumbres de los miembros de estas clases “populares” han mancillado el espacio que antes les correspondian a las familias cristianas y de buena situación.