Libertad, ¿cuál es tu razón (de ser)?
Junio 18th, 2007 por Administrador
Por Johannes Huegel y Rodolfo Marcone.
Hay un fenómeno en el así llamado “arte contemporáneo” que retrata a una multitud de hombres y mujeres desnudos, negando la virtud del pudor. Es el caso del fotógrafo americano Spencer Tunick, que recorre las principales capitales del mundo, desnudando y exhibiendo a miles de personas.
Recientemente este fotógrafo visitó México, logrando una acogida inusitada en los medios de comunicación social y también del público, que participó en sus (ob)sesiones colectivas, donde todos se sacan la ropa y posan en diferentes posiciones.
El pretexto principal de esta manifestación pseudo-cultural es la manía que busca el liberalismo e igualitarismo radicales entre todos los participantes, niega el pudor, el respeto por el cuerpo, trata de destruir el sentido de la moral y las buenas costumbres, impidiendo que éstas primen en una sociedad, según el orden que Dios estableció en la naturaleza humana. En realidad, el hombre sólo es verdaderamente libre cuando respeta las leyes divinas.
Los participantes tratan de justificar su actitud en el derecho a la libertad de expresarse, pero al mismo tiempo dejan de lado el límite de ese derecho, que está dado por la ley natural, inscrita en el corazón del hombre. Y ésta plenamente coincide con los valores morales universales que predica el Cristianismo, como el pudor, la pureza, la intimidad y la castidad.
Este ejemplo muestra uno de los muchos falsos conceptos de libertad que hoy en día son difundidos en todos los ambientes. El centro del alegato liberal se basa en una idea de “elección infinita”, cosa que no existe. A menudo se escucha que, “practicando el bien o el mal, de la misma manera podemos ser felices”[1].
Nuestro mundo está lleno de estas “libertades mentirosas”[2], como la libertad personal como concepto egoísta, la emancipación, el relativismo, el individualismo, el subjetivismo y el hedonismo. A propósito, hay que ver la falsa libertad de un comportamiento sexual irresponsable que existe en el mundo.[3]
La así llamada emancipación aparece como libertad esclava, por su afán de “liberarse” de la religión, la familia, la tradición, la autoridad, la norma, la moral, la fe y por fin de Dios. Esta “pseudo-liberación” elimina las ataduras positivas y corta el vínculo entre el hombre y Dios; “está condenada a liberarse”[4] y por eso está esclavizada por sí misma y va a esclavizar al hombre, en vez de liberarle.
Pero también se debe ver que: “la liberación […] es un proceso sin fin”[5] de dos sentidos. La liberación es positiva, cuando existe un vínculo con el amor y la verdad, es decir, con Dios como base y meta de la liberación. En sentido opuesto, la pseudo liberación aparece en su faz negativa, cuando el proceso de la liberación no está vinculado con Dios; es decir, funciona sólo como egoísmo humano, como mero afán de eliminar ataduras dadas por el Creador, con la intención de alejarse definitivamente de Dios, hacia la soledad eterna.
“la verdadera libertad está basada en tener vínculos, por
ejemplo, con la norma, la fe, el amor, con Dios, etc.”
Otra gran mentira es muy difundida en la ideología relativista, en forma de “un despego de todo, un desdén neutral por todo, un desafecto hacia todo”[6] Esta “libertad del relativismo” aparece sin ningún vínculo concreto y deja al hombre en un gran vacío.
El Evangelio de San Juan dice que a los tibios “Dios los vomitará de su boca”[7]. El que vive en el relativismo perdió de vista el fin de la vida y olvidó el sentido de vivir y por lo tanto de amar; su vida está limitada por la frase “Haz lo que quieras, sin molestar al resto”.
Además, el relativista vive a su manera, como si la libertad fuese una “elección infinita”. Por eso, el Papa Benedicto XVI nos llama la atención en su encíclica “Deus charitas est”[8], donde nos dice que la vida nos ofrece la libertad de “eleccción finita”[9] que siempre mira al amor y la verdad, o sea, al señor Jesucristo, porque “veritas liberabit vos”[10].
Las otras tres falsas libertades aparecen como sigue: el individualismo se puede ver como el temor de sujetarse a normas generales; el subjetivismo, como forma del egoísmo, que se presenta por su incomunicación y su desinterés por lo demás; y el hedonismo, que “se rinde al placer, sin exigir condiciones”.[11]
Así, ¿qué es la libertad?
Nos dice el Catecismo Católico:
1731: “La libertad es el poder, radicado en la razón y la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza.”
1732: “Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien último, que es Dios, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfección o de flaquear y pecar. La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. Se convierte en fuente de alabanza o reproche, de mérito o demérito.”
De eso podemos deducir que el hombre solamente puede obrar el bien y que el mal aparece como un “menos bien”. Esto se entiende en oposición a la difundida mentira del así llamado “derecho” de practicar el bien o el mal. Como dijo el filósofo y sacerdote Romano Guardini, el mal es “la negación de lo que debe ser”.[12] Con respecto a nuestra libertad de obrar significa que “la verdad nos libera, mientras que la ignorancia esclaviza”[13] y que la verdadera libertad crece con las buenas obras.[14]
Existen grados de la libertad: el hombre puede aumentar su libertad personal; ella puede crecer y disminuir[15]. Podemos ir aún más profundamente y decir sin miedo que la verdadera libertad hace al hombre ser hombre.[16] “La libertad personal es señorío de sí, es ser dueño de uno mismo…”[17]
¿A que se debe ordenar la razón y la voluntad humana?
La libertad está vinculada con el anhelo de la liberación (del sentido) de la soledad, que no se puede definitivamente superar por y en el mundo. Por eso verdaderamente se puede encontrar “la vida en el muerte” o “en el dejar de ser (yo) por el otro”. Así las obras de humildad, hechas con y por amor, nos van a liberar siempre más, pues el verdadero amor, como ha dicho el Santo Padre, “buscará cada vez más la felicidad del otro, se preocupará de él, se entregará y deseará ‘ser para’ el otro” y, por eso, será siempre más fiel, indisoluble y fecundo”.[18]
En consecuencia el hombre que ama verdaderamente recibe la liberación, la vida eterna. Todo esto exige de nosotros algo más, hechos de la caridad, del amor. Y con respecto a la verdadera liberación de la muerte, por Nuestro Señor Jesucristo, surge esa responsabilidad de tomar las cruces de nuestras vidas,[19] es decir, la “decisión finita” para el amor y la verdad, o sea, Dios.
Con respecto a dicha responsabilidad podemos concluir: “Estamos obligados a defender la libertad personal de todos, sabiendo que Jesucristo es el que nos ha adquirido esa libertad”[20] .
En consecuencia, podemos entender como dijo Nuestro Señor Jesuscristo: “El que quiera seguirme, renuncie si mismo, tome su cruz y sígame”[21]; es decir, librarse del mismo egoísmo es librarse “a sí mismo” por la clemencia de Dios. ¡Eso es la libertad!
Notas
[1] Veáse: José Luis del Barco: “La Libertad cautiva”, Capitulo 3, p.63: ”Si ser libre es eligir de manera indiferente una cosa y la contraria”
[2] José Luis del Barco: op. cit.
[3] Alonso Cardenal López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo para la familia:“Sexualidad Humana: Verdad Y Significado”, Ciudad del Vaticano 1995, p.1: Domina una cultura en la que la sociedad y los mass-media ofrecen a menudo, una información despersonalizada, lúdica, con frecuencia pesimista y sin respeto para las diversas etapas de la formación y evolución de los adolescentes y de los jóvenes, bajo el influjo de un desviado concepto individualista de la libertad y de un contexto desprovisto de los valores fundamentales sobre la vida, sobre el amor y sobre la familia.
[4] José Luis del Barco: op. cit. Capitulo 2, p.56
[5] José Luis del Barco: op. cit, Capitulo 2, p.56
[6] José Luis del Barco: op. cit. Capitulo 3, p.59
[7] Santa Biblia, NT, Apoc. 3, 1-6, 14-22
[8] Papa Benedeto XVI, Encíclica “Deus Charitas est”
[9] Definición del libre albedrío según Diccionario Católico: “Atributo de la voluntad humana, que consiste en la libertad de elección. La voluntad es una facultad que tiende hacia el bien conocido por la mente. Si el objeto que se aprehende por la mente es bueno (en todos sus aspectos) y se lo conoce solamente como tal, la voluntad tiende a él necesariamente, y en ese caso no puede haber cuestión de elección. Ninguno puede querer ser infeliz ni puede menos que desear los objetos que considera medios necesarios para la felicidad.
Que el hombre tiene voluntad libre y que en muchas de sus elecciones no está presionado , ni interior ni exteriormente, es dogma de fe y es evidente a la simple razón. La negación moderna del libre albedrío, llamada determinismo, sostiene que los hombres no son libres y que todas sus elecciones están determinadas por el ambiente, la herencia, etc. Aunque es verdad que el ambiente y la herencia son factores que influyen en la elección, sin embargo no excluyen la libre elección. La negación de la voluntad libre es equivalente a la negación de toda responsabilidad moral.”
[10] Santa Biblia, Jo. VIII,32
[11] Véase José Luis del Barco: op.cit. Capitulo 4, p.64-67
[12] Guardini, R., Ethik. Vorlesungen an der Universität München (1950-1962), Paderborn, 1993, Band I., p.79: „ Das Böse ist die Negation dessen, was sein soll“
[13] San José María Escrivá, Amigos de Dios “Vivir cara a Dios y cara a los hombres”, punto.171, p.251, Madrid 1994; Catecimso Católico, 1740: Amenazas para la libertad. El ejercicio de la libertad no implica el derecho a decir y hacer cualquier cosa. Es falso concebir al hombre “sujeto de esa libertad como un individuo autosuficiente que busca la satisfacción de su interés propio en el goce de los bienes terrenales” (CDF, Instr. “Libertatis conscientia” 13).
[14] Catecimso Católico, 1733: “En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia. La elección de la desobediencia y del mal es una abuso de la libertad y conduce a “la esclavitud del pecado”(cf Rm 6,17).”
[15] Veáse José Luis del Barco op. cit., Capitulo 1, p.56
[16] Catecimso Católico, 1747: “El derecho al ejercicio de la libertad, especialmente en materia religiosa y moral, es una exigencia inseparable de la dignidad del hombre. Pero el ejercicio de la libertad no implica el pretendido derecho de decir o de hacer cualquier cosa.”
[17] José Luis del Barco: op. cit., Capitulo 5, p.70 . Véanse Alfonso Cardenal López Trujillo, Pontificio Consejo para la Familia: “Sexualidad Humana: Verdad y Significado”, Ciudad del Vaticano 1995, p.4: “Todo el sentido de la propia libertad, y del autodominio consiguiente, está orientado al don de sí en la comunión y en la amistad con Dios y con los demás.”
[18] “Deus Charitas est”, [25/12/2005], N.7
[19] Catecismo Católico, 1734: “La libertad hace al hombre responsable de sus actos en la medida en que éstos son voluntarios. El progreso en la virtud, el conocimiento del bien, y la ascesis acrecientan el dominio de la voluntad sobre los propios actos.” 1747: “El derecho al ejercicio de la libertad, especialmente en materia religiosa y moral, es una exigencia inseparable de la dignidad del hombre. Pero el ejercicio de la libertad no implica el pretendido derecho de decir o de hacer cualquier cosa.”
[20] Gal IV,31; San Jose María Escrivá, Amigos de Dios, Madrid 1994 “Vivir cara a Dios y cara a los hombres”, punto.171, p.251
[21] Santa Biblia, NT, Mc. 8,34 -9,1
Es grato encontrar quienes “reaccionen” ante posiciones que, con bandera de “libertad”, en lugar de edificar a la persona humana la degradan porque no entienden el verdadero sentido de esa libertad. Y es muy grato también ver que quienes reaccionan son jóvenes. En ellos se atisba una nueva sociedad, sociedad que sí sea una auténtica comunidad humana.
Marcone, concha de tu puta madre. Deja de inmiscuirte en lo que no te importa. Cada uno tiene el derecho de hacer y deshacer como se le de en gana. Dírige tus exortaciones a los fieles de Babilonia la Grande, es decir, la Ramera, es decir, La Iglesia Apostólica Romana, en cuanto al común de los mortales (incluyéndome) ¡dejanos ser, afeminado hijo de puta!
¿Por qué el pokemón no nos deja expresar libremente lo que consideramos La Verdad y la Libertad? ¿Por qué no respeta nuestra postura y no respeta nuestro derecho a escoger entre dos bienes, porque él mismo dijo; “Cada uno tiene el derecho de hacer y deshacer como se le de en gana”, no concivo su misma idea, pero si fuese así, ¿por qué se contradice y no nos reconoce el mismo derecho de pensar distinto? Por último, ¿Qué derecho tiene el tal Minoru de insultar y ofender groseramente a nuestra madre La Iglesia, acaso le hemos insultado a la suya?
Encuentro y pienso que es ofensiva la forma de actuar de minoru Takeo, aunquen no su y forma de pensar.
Todo lo posterior a la muerte de Jesucristo es escrito y hecho por el hombre.
Él nos ama, nos observa y sabe perfectamente quién es bueno y quién no.
Creo que la mayoría de fieles se equivoca al idolatrar figuras y lugares, personas y echos de dudosa veracidad.
Soy un adorador de la verdad, y la relatividad que tanto criticais es la puerta a ella.
Dios sabe quién es justo y quien es bueno.
Dudo que Ratzinguer o cualquier Papa o teólogo sepan mas que nadie al respecto.
La vanidad lleva a la sobervia y la mayoría de vosotros peca de eso.
Creo en dios pero ni la iglesia, ni el opus dei ni ningún supuesto representante de dios en la tierra me dirán ni me harán jamás ver la verdad.
Por el poder de la verdad, mientras viva, habré conquistado el universo. Vi veri veniversurum vivus vici.
Humildemente:
Arma Omega
Arma Omega:
TU dices Creo en Dios, o creo en dios…Dios escrito con minuscula se refiere a cualquier dios, en todo caso te digo que el que ama a Dios y aborrece a su hermano es un mentiroso y la verdad no esta en el, los catolicos somos hermanos de todo aquel que cree y ama a DIos.
LA relatividad jamas te va a llevar a la verdad, porque su objetivo es justamente comprobar que no hay una verdad, sino que cada uno decide que es la verdad.
LA verdad existe y es una sola, se llama Jesús.
finalmente les digo a todos que en este mundo solo hay dos religiones: la de la vida y la de la muerte…
Juzguen ustedes