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El primero es un joven de 15 años, vestido de un modo serio, varonil, doctoral y hasta solemne, de fines del siglo XIX. Este adolescente parece una miniatura del ministro de estado de su época.

La segunda fotografía nos representa a dos jóvenes que se ríen despreocupadamente. Son dos estudiantes que se están rapando el cabello, quizás se preparan para algún “mechoneo”… ¿Cuál de estos dos modos de ser joven te interpreta mejor?

Te proponemos escoger uno y explicarte para ti mismo por qué lo escogiste.

Para ayudarte en los criterios de tu elección te explicamos que cada uno de estos dos tipos de ser joven son el fruto característico de métodos opuestos de concebir la educación. En el primer caso, se trata de un joven fruto de una pedagogía que buscaba formar desde muy temprano en el niño el deseo de ser un varón en la plenitud intelectual y moral del término. Todas las facultades del alma iban siendo orientadas y adiestradas para los grandes panoramas, las gran-des misiones, los de-beres arduos de la vida pública o de la vida privada.

La segunda foto-grafía, nos muestra lo contrario. Es el tipo “moderno” del “buen muchacho”, “simpático”, risueño, afable, muy parecido con todo el mundo. Fruto de la pedagogía basada en que sólo lo espontáneo es correcto. Según esta pedagogía, se debe permitir todo, salvo…las prohibiciones.

Estos jóvenes risueños, son el producto acabado de la frase colocada en las paredes de la Sorbonne durante la Revolución del 68, “Prohibido prohibir”.

Si ya escogiste el personaje que te representa mejor, te explicamos ahora quienes fueron ellos en la vida real.

La primera fotografía es del gran estadista y Primer Ministro de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, Wiston Churchill, a los quince años de edad. En ella se representa bien a toda una generación de ingleses que llenaron la historia con el brillo de su personalidad y la grandeza de sus hechos, buenos… o a veces malos.

La segunda fotografía es ¡horror! la de dos jóvenes norteamericanos de 19 años condenados a muerte por la Justicia de los Estados Unidos. Su crimen consistió en matar a un ciudadano inofensivo, para robarle 80 dólares y el automóvil.

Esta fotografía fue tomada cuando ambos se preparaban para la silla eléctrica, rapándose el cabello para facilitar la circulación de la corriente mortal. Ellos mataron con una horrible “ingenuidad”, fríamente, cínicamente, sin medir el alcance moral de su acción y hasta sin pensar que la moral tenga algo que ver con esto. Ellos tuvieron una propensión a matar y fueron fieles a si mismos matando.

Muy similar el joven de 17 años, que el pasado 15 de marzo, asesinó en la ciudad de Curicó al sargento de Carabineros José Reyes con un tiro en la cabeza para robar una bicicleta. La viuda de este carabinero –caído en el cumplimiento de su deber– comentó espantada haber visto en la TV al joven asesino como sonreía mientras era detenido.

¿Para estos entes, qué es matar? Muy poco. Pues poco o nada es vivir o morir. Ellos viven y matan inconscientes y risueños. El embotamiento de la personalidad es tal, que hasta el instinto de conservación está en ellos deteriorado.

***

¿A qué vienen estas consideraciones?

Las recientes escenas de “mechones” mendigando limosnas en las calles para “recuperar” sus pertenencias y pagar la “tomatera” final, no pueden dejar de levantar un problema que nos parece digno de ser analizado, a la luz de estos personajes que acabamos de presentar.

Jóvenes en harapos, riéndose de sí mismos y del impacto que causan, contentos de pasar por mendigos voluntarios, con aspecto de semibárbaros, parecen someterse complacidos a una especie de terapia de liberación de las exigencias que los estudios les causan. Se diría que se trata de una especie de “despedida de soltero”, donde se permite todo tipo de acciones ilícitas que, supuestamente, no se podrán repetir en la vida de casados.

El secreto de la “simpatía” de estas fiestas está precisamente en la exaltación de la “espontaneidad” como supremo valor de nuestra edad. Es la pedagogía que pretende formar jóvenes que gustan de ser pintados, ensuciados, degradados en su apariencia, justamente porque consideran que sólo lo trivial y lo festivo es lo juvenil.

Dos pedagogías que afirman dos espíritus opuestos: La de la espontaneidad que produce jóvenes hechos sólo para el placer. La de la dignidad y el valor que forma una juventud para ser héroes.

No pretendemos afirmar aquí el absurdo que la espontaneidad sea siempre un mal. Pero ella se transforma en un mal muy nocivo cuando considera que cualquier norma de educación, de cortesía, de elegancia, constituye algo artificial y por lo tanto malo. Ahí la espontaneidad se vuelve tiránica y dictatorial, expulsando lo que es más noble en la vida: el sacrificio. Y una juventud que no acepta el sacrificio es una juventud que no está preparada para vivir.

One Response para “Si tú tuvieras que representar a uno de estos dos tipos de jóvenes fotografiados,¿cuál te parecería más simpático?”

  1. el 10 Ene 2008 a las 0:05Diego Pérez

    “el reaccionario.cl, fortaleciendo el prejuicio”.

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