Un millón de personas se manifiesta en Roma en defensa de la familia.
Mayo 28th, 2007 por Administrador
¿Habrá algún político en el mundo que logra reunir tantos partidarios?
Un millón de personas salieron el sábado pasado a las calles de Roma para expresarse a favor del matrimonio y de la familia, así como rechazar el intento del Gobierno de legalizar las parejas de hecho heterosexuales y homosexuales.
Como es obvio, ningún político italiano ni de otra nacionalidad conseguiría ni de lejos reunir ese número de partidarios. ¿Por qué?
–Simplemente porque entre los políticos de hoy no hay quien defienda la familia con la intensidad y valor que la gente quiere, hallando preferible posar de “modernos”, “actualizados” y “liberales” para hacerse perdonar el hecho de que, de vez en cuando, defienden un poquito a la familia. Y así, con mediocridad, no atraen sino a un puñado de gente, más interesada en sus propias cosas que en el bien del país.
La jornada denominada “Family Day” fue convocada por más de 450 asociaciones católicas que, bajo el lema “Más Familia”, llamó a reunir una multitud para hacer frente a la destrucción de la familia que ha emprendido el actual gobierno izquierdista italiano.
La Policía estimó en 250 mil el número de personas que se congregaron en la Plaza de San Juan de Letrán, cerca de la basílica del mismo nombre. Obviamente, una forma de restar importancia a la manifestación.
Ésta fue una respuesta elocuente al proyecto de ley conocido como DICO (derechos y deberes de las parejas que conviven) con el cual el Gobierno pretende legalizar las parejas de hecho en el país. Muchos sectores de la Iglesia en Italia y dignatarios de la Santa Sede hicieron notar que el proyecto de ley es el primer paso hacia la legalización de los pseudo matrimonios homosexuales y un ataque a la institución familiar.
Al mismo tiempo, algunos miles de personas contrarias a la Iglesia se juntaron en la Plaza Navona de Roma para celebrar el “Día del Laicismo”, coreando el “orgullo laico” y la exigencia a la Iglesia Católica de que no se manifieste en asuntos de la vida política italiana.
O sea, un número mucho menor de manifestantes para pedir simplemente que la Iglesia se calle en todo aquello que a ellos les desagrade. O sea, exactamente lo que los enemigos de la Iglesia exigen en la víspera de iniciar las grandes persecuciones religiosas. Como quien dice: “Censúrese a Sí misma si no quiere que la censuremos nosotros”.