Vacaciones y contemplación
Enero 27th, 2009 por Administrador
En las últimas semanas los carabineros han debido hacer un llamado a los padres de familia por el alarmante número de menores de edad que pernoctan en las playas de los diferentes balnearios del País bebiendo alcohol.
Igualmente la autoridad Municipal de Viña del Mar debió clausurar a una Discoteca de Caleta Abarca, que atendía sin licencia a cientos de adolescentes bebiendo a altas horas de la madrugada.
Este panorama generalizado que se vive en estas vacaciones de alcohol, droga, y sus consecuencias inevitables, que son el amor libre y el desenfreno de todas las pasiones, nos llevan a preguntar:
¿El frenesí es la única manera de “pasarlo bien” en las vacaciones?
Comencemos por responder que discordamos de que el frenesí sea una verdadera forma de “pasarlo bien”. Al contrario, es el mejor modo de esclavizarnos.
Y esto por dos razones muy simples:
Primero, por que quien busca las sensaciones extremas, fatalmente pierde la capacidad de apreciar las sensaciones comunes y ordinarias de la vida diaria.
Contemplar un bonito paisaje, la belleza de un atardecer, sentir el aroma de una flor, admirar el gesto desinteresado de un amigo, es decir, las mil cosas de que se compone la vida de todos los días, pasan a ser inocuas para el buscador de frenesíes. Y como en un círculo vicioso, ya que la vida común le es insípida, él está condenado a buscar siempre el frenesí.
Pero, como las sensaciones de ayer ya son viejas para hoy, y las de hoy lo serán para el mañana, pues todo sacia y cansa en esta vida, el amante del frenesí termina siendo tragado por el propio frenesí, pues cada día deberá buscar nuevas y más excitantes sensaciones. Hasta reventar…
Entonces, me preguntarás, si no es así que se puede pasar bien en las vacaciones, ¿cómo aprovecharlas?
Muy fácil. La felicidad de cada ser está en alcanzar la finalidad que le es propia. El fin del hombre en esta vida es conocer, amar y servir a Dios, conforme nos enseña la Iglesia.
¿Y cómo conocer a Dios que no vemos con nuestros sentidos? Conociendo y amando al prójimo – que sí vemos – responde San Juan. “Aquel que no ama a su hermano, a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ve”. (I Juan, 4, 20)
¿Pero quién es ese prójimo?
Es todo el orden de la Creación, desde los seres más altos que son los hombres, hechos a imagen y semejanza de Dios, hasta los más pequeños, en donde está también, y en los cuales, podemos ver el orden y la belleza que participan del orden perfecto e infinito del Creador.
Así, aprendiendo a contemplar lo que nos rodea, entendiendo lo que cada ser simboliza en el orden de la Creación, encontrarás una luz que te permitirá vislumbrar la Luz Increada.
Haz la prueba, aprovecha el tiempo que las vacaciones te dan para dedicar una pequeña parte del día a contemplar algo concreto que pase por tu consideración. Tendrás una experiencia que hará que sean realmente entretenidas y originales tus vacaciones. Serán vacaciones para dentro y no para fuera.
Si quiere más información sobre el tema consulta: http://www.accionfamilia.org/ideal-de-sociedad/felicidad-frenesi-armonia/